el fuego, y el sabor de todas esas noches
y de las cenizas que recordé en ellas
siempre estuve en otro lugar
esperando volver
a otro lugar
atenta, sin embargo
al frío del viento
me duermo en las baldosas de siempre
y sueño
con las baldosas de siempre
el fuego, tu respiración y la de ellos
me elevo un poco y me arden los ojos
algo atraviesa mis pulmones y se mezcla, por fin
con el frío del viento.